INTRODUCCIÓN

Los Beatles supusieron un fenómeno asombroso en el plano musical, además de sociológico, totalmente innegable. Así mismo, eso influyó y se t...

domingo, 1 de febrero de 2026

IMAGES OF A WOMAN

 Autores: George Harrison, John Lennon, Paul McCartney y Ringo Starr

Edición: 1966
Tamaño: 75 x 100 cm aprox.
Formato: Papel artístico japonés
Portada: Color


Dicen que todo (o casi todo) lo que tocaban los Beatles lo hacían de oro, y hay quién dirá que es una exageración, y seguramente tendrán razón. Pero algo así es lo que pasó con este, en principio, sencillo pasatiempo realizado en Japón y que terminó valiendo en subasta en la conocida casa Christie’s, nada menos que 1.744.000 dólares.

A mediados de 1966, el grupo hizo escala en Tokyo para realizar cinco conciertos en el Nippon Budokan, un reconocido centro de artes marciales y muy venerado en Japón. Este hecho desató las iras de muchos fundamentalistas que creían ver un insulto en el uso de este espacio para un concierto de rock y los Beatles llegaron incluso a recibir amenazas, teniendo que ser fuertemente vigilados por las fuerzas de seguridad del país y custodiados de manera casi permanente en el hotel Hilton durante su estancia. Entre todas las personas que pasaron por esta prisión casi obligada estuvo el promotor Tats Nagashima, quien llevó como obsequios material de pintura y papel. El enclaustramiento, unido al aburrimiento, les llevaría a hacer uso de estas herramientas, y los cuatro se pusieron a pintar un lienzo a cuatro manos (u ocho manos, según se vea). Cada Beatle comenzó por una esquina, trabajando hasta el centro, donde se encontraba una lámpara que sujetaba el papel para que no se enrollase, al tiempo que iluminaba la escena. El resultado es una obra abstracta de gran colorido, elaborado con acuarelas y acrílicos, con predominio del rojo y negro. Todo muy intenso. Las firmas de los cuatro Beatles aparecen en el espacio central que dejó la lampara al retirarla una vez acabada la obra.

El primer propietario fue el presidente del club de fans japonés, y cada vez que posteriormente pasó de manos su precio fue engordando. Para darle más carnaza a la pintura de marras, un periodista quiso ver unas partes femeninas en el cuadrante pintado por McCartney, con lo cual se disparó su precio. Casi un 1.100.000 euros. Y además ya se le dio nombre: Images of a Woman. 

Rematando. Va a ser verdad que todo lo que tocaban o hacían lo convertían en oro. Hay que ver qué arte tenían estos chicos.