Autor: Andy WarholEdición: 1969-1986
Tamaño: Variados
Portada: Color
Formato: Lienzo
Si algo funciona no lo cambies. O mejor dicho, si algo se vende —y muy bien, por cierto— repítelo hasta que te canses, o simplemente cámbialo de color y sigue. Probablemente estas son unas de las máximas más conocidas de Andy Warhol en su obra: repetición y color. Y entre sus ambiciones personales hacerse de oro, ser rico y famoso. Warhol consiguió vender su obra fantásticamente, gracias a su labia y a caer bien a la sociedad pudiente en la que consiguió meter la cabeza. Sus quince minutos de fama duraron varias décadas muy bien aprovechadas por su parte.
Es verdad que todo esto es simplificar mucho la trascendencia y el éxito de Andy Warhol en el Arte Pop. También es cierto que es de esos personajes amados y odiados a partes iguales, así que su éxito depende de quien lo juzgue. En cualquier caso es una figura controvertida pero que llenó, o creó, un hueco vacío en el mundo del arte.
Andrej Warhola, estadounidense de origen eslovaco, tuvo una infancia dura por enfermedad, lo que según él fue esta circunstancia la que le llevó a ser aquello en lo que se convirtió años después, plantando su base artística. Fue estudiante de arte y en los cincuenta comienza su carrera profesional en la ilustración comercial. De manera bastante rápida se fue haciendo un nombre en el sector para diversas firmas como Miller, Columbia Records, Vogue... Fue desarrollando e incorporando diversas técnicas y estilos en su arte como el dibujo, la pintura, la fotografía, la serigrafía, la línea seca, lo abstracto... llevándole todo ello hacia el bum de su obra en los sesenta y setenta con sus famosos cuadros basados en la repetición y el color, en un supuesto intento de crítica de la sociedad de consumo y el arte banal que, pese a ello, le haría ganar mucho dinero: las sopas Campbell, Marilyn, Elvis, el dólar... Entre todas estas cosas, además, fundó su famosa The Factory que sirvió al impulso de su propia producción artística en masa y fue centro de reunión de los artistas y famosos de la época, lugar de nacimiento de una de las bandas más influyentes del rock, The Velvet Underground, y en la que se rodaron decenas de películas. En los ochenta su arte se fue reduciendo en diversidad por varios motivos, sobre todo problemas de salud y las consecuencias de un intento de asesinato años antes, y trabajó mas en los retratos, muchos por encargo, hasta su fallecimiento en 1987. Controvertido o no, está considerado uno de los artistas básicos del Arte Pop.

Al margen de la relación de mecenazgo o producción que tuvo Warhol con The Velvet Underground, es conocida la conexión con algunas de las celebridades del rock, Mick Jagger y Rolling Stones, Jim Morrison, David Bowie, Bob Dylan... y, obviamente, entre todos esos grandes nombres se encontraban John Lennon y Yoko Ono, porque la escena artística del Nueva York de los sesenta y setenta fue muy intensa y aglutinó a la mejor del arte del momento en todas sus variantes.
La relación artística entre Warhol y Lennon, y con los Beatles, quedó patente a lo largo de los años en diversas obras. La primera que encontramos es de 1969. War Is Over es una serigrafía sobre lienzo creada a medias con un supuesto pintor italiano llamado Pietro Psaier, que al parecer fue uno de los muchos artistas que pasaron por La Factoría pero del que realmente se duda de su existencia y que, por lo tanto, no se sabe si en verdad lo hizo el tal Psaier o fue uno de los muchos inventos del maestro para quedarse con el público.
La segunda, aunque infructuosa para Warhol, fue Imagine. Lennon y esposa se pusieron en contacto con él para que realizase la portada de lo que sería el segundo álbum del ex-Beatle en 1972. Tras unas primeras fotografías para ir dando cuerpo al trabajo, supuestamente, el concepto no terminaba de gustar a la pareja por lo que terminaron por hacerlo ellos mismos, o más concretamente Yoko Ono. Curiosamente el resultado tenía mucho de lo que quería hacer Warhol. Aquí nos encontramos con discrepancias en cuanto a la autoría, no ya del resultado final, sino del concepto en sí.

En 1980 se lanzó un libro sobre el grupo titulado sencillamente The Beatles. Escrito por Geoffrey Stokes y acompañado de innumerables fotografías, tenía entre sus aspectos más llamativos la creación de la portada por parte de Andy Warhol. Este tomó como punto de partida unas fotos de Dezo Hoffmann, autor de muchas instantáneas de la primera época del grupo y curiosamente eslovaco como Warhol, a las que realzó perfilando los rostros y aplicó en bloques colores fuertes y primarios según su conocido estilo.

La última conexión, nuevamente con John Lennon, se produjo en 1986 cuando Yoko Ono le pidió que realizará la portada del disco que se convertiría en Menlove Ave. Partiendo de una foto tomada antes del asesinato del músico, y del que realizó una de sus conocidas series, muestra un estilo muy similar al que practicó con las fotos de Hoffman para el libro The Beatles. Con ciertas diferencias se repite en la contraportada. Curiosamente fue uno de los últimos trabajos de Andy Warhol antes de su fallecimiento.
Rematando. Al margen de gustos propios, el arte de Andy Warhol, así como su legado, es indiscutible. Y como no podía ser de otra manera, era lógico que los caminos del artista y los Beatles terminaran cruzándose.
Para terminar, y dejando a un lado los Beatles, es muy recomendable ver los trabajos de portadas que hizo para Columbia Records. Francamente interesantes.