Edición: 2018
Tamaño: 32x31
Portada: Color
Formato: LP
Referencia: 602567545040
Sello: Capitol Records
Qué facilidad tiene Paul McCartney para componer. En el tiempo que algunos artistas y grupos consiguen hacer una única canción, él te saca un disco. Pero un disco interesante, en el que él compone, toca diversos instrumentos, canta, produce... y hasta te hace la portada. Porque es sabido que la pintura es un pasatiempo del ex-beatle, que le echa ganas al asunto, y tiene algunas cosas interesantes y hasta algo publicado. Aquí el punto de partida es un cuadro llamado Egypt Station, pintado por él en 1988. En sus propias palabras: "Pensé que esta pintura podría ser interesante: es bastante loca y es un lugar. Un lugar místico". Así, desarrolla una idea o mejor dicho un disco conceptual, a modo de viaje con sus diferentes estaciones. Al estilo del Sargento Pimienta, vaya.
Dieciséis cortes componen este disco, con diversidad de estilos pero donde la firma de Macca queda patente. Desde sus temas rockeros a sus baladas, pasando por toques de fusión... Igual que su portada, partiendo de un cuadro del de Liverpool hacemos un collage y desarrollamos todo el trabajo visual del disco. Todo muy redondo.
Así es, el arte diseñado para el disco parte de un lienzo sobre el que los artistas Ferry Gouw y Gary Card se encargaron del diseño e ilustración de la obra. Desarrollaron una extensión a través de varias secciones que se despliegan a modo de acordeón. El lienzo original muestra un paisaje onírico y surrealista en color al que estos artistas dotaron de mayor colorido y dinamismo, a través de distintas representaciones simbólicas. Dicho color se llevó mas allá en la Explorer's Edition posterior.
Ferry Gouw, nacido en Indonesia y afincado en Londres, estudió Arte y Diseño en St Martins School. Es
ilustrador y realizador de vídeos. Ha trabajado como diseñador gráfico para distintas marcas de ropa (Adidas) y dentro del campo de la música, aparte de Paul McCartney, con Roxy Music y otros.
El inglés Gary Card, ilustrador y escenógrafo, también estudió en St Martins School, y al igual que su compañero ha trabajado en la industria de la moda (Hermes, Louis Vuitton...) y ha aparecido en distintas publicaciones como The New York Times y Vogue, aunque es en el diseño donde más éxitos ha acaparado.
Rematando. Musicalmente, McCartney sigue haciendo medios tiempos como nadie y cuando se pone rockero hace que todo el mundo menee el culo. Y aunque su voz no sea la de antaño, que ya son muchos años, pero cuántos quisieran con 76 estar como él, en todos los aspectos.
También podemos decir que algunas canciones aquí presentadas nos recuerdan a otras de los Beatles, incluso a algunas posteriores al grupo, y si no escuchar Who Cares y Dominoes, por citar un par de ellas; e incluso algún autoplagio (guiño). Y hay quien ve cierto parecido entre esta portada y el Gonne Troppo de su colega George Harrison. Todo es posible.
Por cierto, qué manera de sacar pasta a través de la edición de lujo con maleta incluida; porque son muchas las versiones que se han sacado de este disco que musicalmente está bastante bien y que a fin de cuenta es lo que importa, pero ¿realmente son necesarias tantas variantes? Igualmente podemos decir del envoltorio, que es muy interesante y que el producto final gana mucho, pero es que hay tantas versiones que ya no se sabe cual es el objeto final. O quizás sí. En fin, que cuando se da con un buen disco bien rematado en su portada, es un placer a la vista.



