Qué gran disco, qué grande su protagonista y qué grandes músicos le acompañan... pero qué portada tan poco... ¿agraciada? Es verdad que cuando se mira en profundidad, al detalle, se hace más interesante, pero en un primer vistazo echa un poco para atrás. El autor de la portada dijo que probablemente si el tamaño en el que lo creó hubiese sido más grande, la cosa hubiese tenido mejor resultado. En fin, eso nunca lo sabremos. En cualquier caso, no adelantemos acontecimientos. Vayamos al principio.
Tras sus dos primeros discos, en los que Ringo Starr se decantó por standars, primero de jazz y luego de country, el ex-beatle vuelve a componer, se reúne de grandes músicos, entre ellos sus compañeros de ese grupo famosillo en el que estuvo, y el tío logra el que puede ser uno de los mejores discos de su carrera. Aunque la composición no ha sido nunca uno de los puntos fuertes del batería, si dejas que los otros ex-beatles te firmen la mitad del disco, es difícil que la cosa salga mal. Y así fue, un disco con excelentes críticas y buenas ventas.
En cuanto al envoltorio del lp se dejó en manos de Alan Pariser, quien junto al fotógrafo Barry Feinstein, y el artista Tim Bruckner lo dieron forma. Al parecer la idea original era que Klaus Voorman realizase la portada pero no terminó de convencer lo que presentó. Así que Feinstein hizo una serie de fotografías en las que aparece Ringo en distintas poses, rodeado de las letras que conforman su nombre, y de entre ellas se eligió la que aparece en portada. En el montaje artístico, tras Starr aparecen todos los músicos (y algunos más) asomados en un palco de teatro, obra de Bruckner. Al parecer había un expreso deseo de Ringo Starr de que todos los músicos intervinientes apareciesen en la portada, y el resultado fue una especie de copia del Sgt. Pepper's, en chiquitito y a colorines, y que bien merece un detallado análisis. Aparecen figuras bien conocidas, otras no tanto y otras cuando menos curiosas. Coronando la portada aparece un lema reconvertido. Del "Dieu et mon droit" (Dios y mi derecho), divisa de la monarquía británica, pasamos al "Duit on mon dei" (Hazlo el lunes). La gracia proviene de uno de los íntimos amigos de Ringo y también músico Harry Nilsson. Harry, Ringo, Keith Moon y John Lennon formarían parte de uno de los grupos más cafres en las noches de Los Ángeles.Al margen de este disco, las tres personas citadas que dieron vida a esta obra fueron algunas de las más influyentes en el mundo del rock:
- Alan Pariser, tiene en su haber ser impulsor de uno los momentos más importantes de los sesenta, el Festival de Monterey. Además brilló como fotógrafo y fue mánager de Delaney and Bonnie and Friends.
- Barry Feinstein fue el cronista fotográfico de la escena artística hollywoodiense y creador de algunas de las portadas del rock más reconocibles: Pearl de Janis Joplin, All Things Must Pass de George Harrison; y sobre todo por el trabajo realizado junto a Bob Dylan, desde The Times They Are a-Changin, The Band, libros... amén de otras para Rolling Stones y Eric Clapton.
- Tim Bruckner es un reconocido escultor, sobre todo, por sus trabajos para DC y otras jugueteras como Hasbro y Mattel. Además como ilustrador destacó por su particpación en portadas de discos de Ray Charles, George Clinton y Cat Stevens.
Resumiendo. Un disco excelente con una portada cuando menos llamativa. Aquí sí que podemos decir que lo mejor está dentro del envoltorio. Por cierto, aunque fuese una broma incluir al querubín junto a Ringo ¿cual es la gracia? y ¿por qué los cuatro Beatles llevan mono? y ¿de quién es la mano con una copa que asoma a la derecha en la puerta de salida? y, finalmente, ¿no era más chula la portada original de Klaus Voorman? Para gustos los colores.









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